
Las ovejas, cabras y corderos fueron animales domesticados mucho antes que otros como los bueyes y cerdos. Por eso, muchas culturas han considerado al cordero como el animal más precioso y deseado.

El cordero lechal es el más apreciado ya que su carne es más suave y jugosa (debido a la temprana edad a la que se sacrifican estas reses). Es más escaso en grasa que los corderos mayores y debe ser de color rosa pálido, o blanco, la carne, tierna, jugosa y de sabor suave.
Existen numerosas razas dentro del ganado ovino que tienen como característica común la de ser animales rumiantes y artiodáctilos, es decir, de pezuña hendida.
El cordero es un alimento presente en el mercado durante todo el año, aunque la época en la que atraviesa su mejor momento es la primavera. A este respecto encontramos un refrán que dice que «frío, agua y sol de eneros y febreros hacen en primavera buenos corderos».
El cordero es un plato estrella, apreciado por su valor gastronómico y culinario. A la generosidad y categoría de su carne, debemos añadir otras muchas cualidades que le convierten en el preferido de todos los animales terrestres.
A la carne de cordero le aplicamos una serie de técnicas culinarias que modifican sus propiedades físicas, así como su valor nutritivo. Todos estos tratamientos tecnológicos implican la utilización de calor, que directamente incide sobre el contenido vitamínico del alimento.
La carne del cordero es un alimento en cuya composición nutricional destaca tanto el aporte de proteínas como una importante presencia de grasa.
Las necesidades de material plástico de nuestro organismo pueden ser cubiertas perfectamente por la sabrosa carne de cordero pues sus proteínas van a proporcionarnos todos los aminoácidos esenciales necesarios.
Especialmente recomendado en casos de:
Plaza Yehuda Ha-Levy s/n - 31500 Tudela (Navarra) - T 948 847 356 - F 948 847 398