
Los romanos fueron quienes introdujeron la viticultura en Navarra, un arte desconocido hasta entonces por los antiguos habitantes de la región. En la Edad Media, y a causa de su masiva proliferación, tuvo que impedirse la plantación de nuevas vides.
Desde los primeros cultivos de la época de los romanos hasta nuestros días, el viñedo ha formado parte importante del agro navarro y en la actualidad se extiende a lo largo de 13.171 hectáreas.
Principalmente existen 6 tipos de uvas tintas en Navarra: Garnacha, tempranillo, mazuelo, graciano, cavernet sauvignon y merlot.
En Navarra hay 5 tipos de uvas blancas: Viura, moscatel de grano menudo, garnacha blanca, malvasia y chardonnay.
Para obtener las diferentes variedades de vino se llevan a cabo una serie de procedimientos que modifican profundamente las propiedades nutritivas y físicas del alimento de partida, la uva.
Según las distintas categorías de vino podemos encontrar en el mercado los cosecheros y los de crianza en barrica.
No es necesario ser un erudito del vino para reconocer un buen caldo. Sin ser un gourmet socialmente reconocido, podemos aprender a catar un vino y ser capaces de efectuar una selección adecuada para cada tipo de plato de una comida, o para cada situación.
El vino se utiliza, en muchas ocasiones, como condimento de guisos y preparaciones al horno.
Los componentes mayoritarios del vino son el agua y el etanol. Este último, es el responsable del aporte energético de esta bebida.
La relación del vino con la salud es un tema muy controvertido que cuenta con fervientes defensores y no menos convencidos detractores.
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