Este paraje, único en Europa, configura el paisaje más
característico de la Ribera de Navarra. Su gran espacio
desértico, con formas caprichosas creadas por la naturaleza a
través de los siglos, es sin duda uno de los grandes atractivos de la
zona. Las actividades que se pueden realizar en las Bardenas Reales pueden ser
el cicloturismo, el senderismo, el trekking e incluso las rutas a caballo o con
vehículos de motor. El espacio total consta de 42.500 hectáreas y
su aspecto es fruto de la erosión de los materiales geológicos,
sobre todo formados por arcillas, yesos y areniscas, procedentes del
plegamiento pirenaico. Es un peculiar desierto, un paisaje extraordinario,
donde se han rodado numerosos spots publicitarios y escenas de
películas.
