Son uno de los ecosistemas más ricos de Europa, los mejores sotos de
Navarra y posiblemente los más importantes de todo el valle del Ebro; un
lugar ideal para el paseo. Sus 25 kilómetros de extensión invitan
a perderse en ellos y sus bosques de tierra cálida son oasis de
vegetación fresca, tierna y verde. El ruiseñor, el torcecuello,
el pito real, el cuco, el águila calzada, los andarríos y un
sinfín de aves pueden observarse en el camino, entre las matas y
arbustos del bosque y entre los carrizales.
